LA SÁBANA SANTA. I PARTE
Sin duda en la vida de Jesús de Nazaret existen numerosas incógnitas y hechos científicamente inexplicables. Si a cualquier persona, entendida en el tema o no, se le preguntara por el tema más extraño en todo lo referente a Jesús, dirían: - La resurrección, por supuesto.
Hablar de resurrección es hacerlo de una sábana de lino, de 4,36m de largo y 1,10 de ancho sobre la que se encuentra impresa –aunque se desconoce cómo quedó plasmada- la imagen de un hombre de mediana edad con numerosas lesiones a lo largo de su cuerpo. No hace falta dar más datos, estoy hablando de la Síndone o Sábana Santa, actualmente localizada en la ciudad italiana de Turín. Para hablar de ella debemos remontarnos a la Palestina del año 30 donde un hombre es apresado, torturado y finalmente crucificado. Tras aquella brutalidad es trasportado a un sepulcro, en el huerto de José de Arimatea. A los tres días, el cuerpo sin vida de ese misterioso hombre desaparece y en su lugar sólo queda la sábana de lino en la que fue envuelto. En el lienzo queda plasmado, de manera inexplicable, la imagen de ese hombre; Jesús de Nazaret. Y aquí es donde empieza el “viaje” de esta sábana por distintas partes del mundo. Tras la escena antes narrada, que según los creyentes en Jesús de Nazaret identifican con la resurrección, la Sábana Santa desaparece. Eusebio de Cesarea (Palestina, 265- 340), obispo de Cesarea y escritor cristiano griego, afirmaba que la Síndone fue sacada de Israel antes del asedio de las legiones romanas de Titto y que los discípulos del maestro consiguieron ocultarla en la ciudad de Pella, Jordania. En cambio, los evangelios apócrifos la localizan en otro destino. Comentan que un rey sirio enfermo de lepra, ruega a Jesús que lo cure. En una supuesta carta, Jesús le contesta que enviará a uno de sus discípulos una vez acabada su misión. La tradición cuenta como el Rey al envolverse en la Sábana queda curado. Al margen de estas leyendas, lo más probable es que la Sábana Santa saliera de Israel por motivos de seguridad. Seguramente los discípulos la llevaran hasta alguna de las nacientes comunidades cristianas de alrededor. Hasta el año 525 hubo un silencio absoluto sobre el paradero de la Síndone. Se cuenta que en esa fecha, Eulalio, obispo de Edessa - Siria-, tuvo un sueño en el que una mujer le señaló el lugar exacto donde se hallaba escondida la sábana. El obispo, al retirar parte de la muralla de la ciudad, encontró el lienzo, siendo expuesto en la ciudad de Edessa –aunque se desconoce porque se mostró solo la parte de la cabeza, el llamado Mandilion. 400 años después, el emperador de Bizancio, Romano Lecapeno, tomó Edessa para apoderarse del Mandilion. Siendo posteriormente expuesta en la ciudad de Constantinopla. En el año 1204 los cristianos atacan Constantinopla, momento en el que la Sábana cae en manos de los caballeros templarios, teniéndola en su poder, al menos, durante un siglo. Las supuestas reliquias - la Sábana y el Mandilion- se guardaron en San Juan de Acre hasta 1291, año en el que fueron llevadas a París. Esta teoría se sostiene al saber que los caballeros templarios fueron acusados por la Iglesia de venerar a un extraño rostro al que llamaban Bafumet y que guarda una gran semejanza con la Síndone. En el año 1307, antes de la caída de la cúpula de la orden del temple, la Sábana Santa fue escondida por los templarios. Casi medio siglo después, Godofredo de Charney vuelve a sacar el lienzo sagrado a la luz pública. Unos sesenta años más tarde, en 1415, Margarita de Charney, nieta de Godofredo, retira la Síndone como consecuencia a la ola de pillajes producidos por la guerra de los Cien Años. Finalmente, llevada por circunstancias económicas, se ve obligada a ceder el lienzo a la casa de los Saboya donde permanece hasta 1983, momento en el que se decide entregar el lienzo a la iglesia católica. Y fue pasando de castillo en castillo hasta que finalmente reposó en Chambery, donde en 1532 la sábana Santa estuvo a punto de ser destruida a causa de un incendio. La urna de plata, que contenía la Sindone, fue retirada en el último momento. El fuego había llegado hasta ella haciendo que empezara a derretirse, razón por la que la Sábana sufrió algunos daños – aún se puede observar en la Síndone las curiosas formas de rombos causadas por aquello-. Las monjas cosieron parte de la sábana que había quedado en malas condiciones. En 1598 fue trasladada a Turín, permaneciendo allí hasta nuestros días. En 1988 los científicos dan una noticia increíble. Tras realizar la prueba del carbono 14, la Sábana es datada sobre los siglos XIII o XIV. De ser así habríamos asistido al mayor fraude de la historia, pero al parecer en las pruebas se encontraron hasta 26 irregularidades. En el año 1898 la casa Saboya manda tomar unas fotografías de la Sábana. El fotógrafo observa sorprendido como los negativos muestran la imagen de un hombre con gran nitidez, demostrándose por primera vez que la imagen actúa en realidad como un negativo fotográfico, pero ¿existían negativos en los siglos XIII o XIV? En 1969 un primer grupo de científicos analiza hilos de la Síndone y comprueban que en ella no existen elementos pictóricos. La imagen no está realizada ni con pinturas, tintes, o pigmentos. También descubren que hay algodón - en Europa no se tejió hasta finales del siglo XV- y que además fue tejida a mano con una técnica que tampoco llegaría a Europa hasta el siglo XV, pero sí existía en el siglo I en la zona del medio oriente. ¿Como se las ingenió el presunto falsificador de los siglos XIII o XIV para introducir unas fibras de algodón desconocidas en Europa? Además ninguna de las pruebas llevadas a cabo por los científicos de la actualidad ha logrado recrear una figura tan perfecta como la de la Síndone.¿Como se las ingenió el presunto falsificador para hacerlo? En 1973 Max Frei, experto en criminalistica, analiza el polvo adherido al lino. Entre los hilos del tejido encuentra restos de polen de la Palestina de hace 2000 años – y más concretamente, en los meses de marzo y abril. Además encontró 22 tipos de polen provenientes de los lugares por donde había viajado la Sábana, certificando así su peregrinaje antes descrito. ¿Como se las apaño el falsificador? Continuará… David Mulé
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